No, no soy pesimista, tampoco soy infeliz, digamos que he
nacido en un pozo rodeado de mierda y de injusticia; Y es que a las cosas hay
que llamarlas por su nombre, aceptar que ahora nos toca vivir esta época por
cojones, pero y… ¿Nos resignamos a vivirla como otros pretenden que la vivamos?
El problema reside en la mentalidad humana… somos
defectuosos; ni Hobbes ni Rousseau, ni buenos ni malos, simplemente
imperfectos. Es este defecto el que nos impide avanzar, el que nos impide
aceptar el pensamiento del otro, o al menos dialogar para lograr el consenso.
El problema de este mundo es la humanidad, ¿Qué esperan de siete mil millones
de seres defectuosos?
Unos luchando por defender lo que ellos consideran justo y
los otros atropellándoles con sus “creencias”, a este ritmo no vamos a ningún
lado, o al menos esa es la sensación que me invade día tras día, la humanidad
lleva en punto muerto siglos, creamos, inventamos y con esas mismas evoluciones
destruimos, aniquilamos.
Así que solo nos queda posicionarnos o apearnos y ver como
la especie humana se va al garete ella solita.
Consideremos esta etapa como el ocaso de la humanidad.
Ysn.








